El trigésimo octavo Congreso Federal del
PSOE ha finalizado y de él sale un Partido Socialista más fuerte, con nuevas
ideas y nuevos ámbitos de actuación, pero, para sorpresa de gran parte de la
militancia, de corte esencialmente continuista.
Destacan la revisión de los acuerdos con
la Santa Sede y la proyección hacia unas primarias “a la francesa” abiertas a
la sociedad. También, muy positivo es que se haya restablecido la Secretaría de
Formación con Rafael Simancas al frente. Pero no podemos ocultar lo que pasó y
es que muchos de los delegados que estaban allí, que representaban a cientos y
cientos de militantes, no fueron a votar las enmiendas cuando muchos de los que
quisiéramos hacerlo no pudimos. Así, se ha vuelto abrir el debate de este sistema
de representación democrático y es que la democracia puede ser más o menos
abierta y, por lo de pronto, queda mucho para llegar al más.
La calculada inteligencia del químico se
ha impuesto a la esperanza de cambio ya que Rubalcaba ha jugado con la sustancia
perfecta: el queroseno. Su lubricación eficaz reduce notablemente el desgaste
en las partes críticas. Sin embargo, éstas se extienden exponencialmente ante
el estatismo que impregna los órganos del partido. Eso sí, no le hace falta
calentar, tiene sobrada experiencia y un elevado índice de cetano que facilita
el arranque frío y la completa combustión. Lamentablemente, no será fácil
quemar al gobierno del Partido Popular ya que cuenta con el consentimiento de
una ciudadanía que ha sido engañada de forma estratégica y una patente
desconfianza en el PSOE.
Posee, además, un excelente poder de
detergencia que permite la limpieza del sistema. Aunque bien es cierto que esta
cualidad ha brillado por su ausencia. Emite pocos tóxicos y es que si algo lo
caracteriza es su diplomacia y presencia, por lo que tiene elevada estabilidad
y cualidad dispersante. No vamos a cuestionar su rendimiento, porque de ello
tenemos sobradas muestras y parece imparable. Lo que tal vez no quede tan claro
es si una de sus cualidades, la del menor coste en el mantenimiento se
cumplirá, pues son muchos los que, viendo la desconfianza generada, piensan que
el coste será demasiado caro.
Más o menos acertada, esta ha sido la
sustancia elegida por los delegados para reeditar la fórmula del PSOE. La
inteligencia ha vencido al cambio. No sabemos si tendrá resultados positivos o
cosechará cuentas negativas. Lo que sí está claro es que, al menos, en el plano
ideológico el partido se ha redefinido; el tiempo dirá si lo suficiente. Ahora,
es el momento de estar unidos y trabajar por nuestros principios. Esperaremos
para saber si hemos transportado suficiente combustible para esta etapa de
transición y, lo más importante, si éste se acabará transformando en luz que
alumbre blanca y potente.
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