La blancura ensombrece
mientras la oscuridad se
perfila
y la justicia amanece
vestida de luto y mantilla.
Camina, desorientada,
pues ya no sabe donde pisa,
tropieza y se levanta,
magullada,
en medio de pudor y risa.
Salpicada por sucios intereses
ajenos a su teología,
invade terrenos demasiado
agrestes
mientras sepulta su propia
vida.
Y la derecha salta jubilosa,
pues ha conseguido dominarla
bajo su imperio de losa
y cruce de farsa inventada.
Mientras los héroes mutan en
villanos
por haber desvelado la verdad,
los sucios párrafos
improvisados
vertebran la más grande
falsedad.
¿Y dónde está Mariano?,
preguntan los más temidos.
Dicen que viste de pirata
buscando el imperio perdido.
Y ahora al Garzón desterrado
lo reciben allá en ultramar,
en medio de abrazos dorados
mientras esperan nuestro
despertar.
No sabemos si la balanza
recuperará inclinación
horizontal,
lo único aquí seguro
es que tan solo acaban de
empezar.
Después nos preguntamos:
¿pero qué hacemos tan mal?
Y es entonces cuando nos
percatamos
que echamos herida a la sal.
Pero el puño y la rosa
jamás permitirán mentira,
levantarán las baldosas
y podrán sello allá donde hubo
ira.
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